Evaristo Babé Ayuso

El hombre más afortunado del mundo

Nací en la mejor familia del mundo en el mejor lugar del mundo y siempre rodeado de los mejores amigos del mundo.

Una vez conduje desde Madrid hasta Ulán Bator en un Fiat Panda. He vivido un año de 368 días y he celebrado dos fines de año en 24 horas. Soy tartamudo y hablo sin miedo delante de cientos o miles de personas. Elijo con obsesión los libros que leo, dejo a medias los malos y releo los buenos.

He comido pan polvoriento de la mano de un mendigo en Etiopía, unos rusos desconocidos me emborracharon con vodka en un hotel soviético en mitad de Siberia y una vez me colé en las pirámides de Giza montado en un dromedario. Un policía me metió en una mezquita en Turquía solo para que la gente se riera de mí. Un elefante cargó contra mi padre y contra mí. Me bañé en el Atlántico y en el Pacífico el mismo día. He nadado con tiburones y vacas marinas mar adentro.

Una vez me encontré a Steve Wozniak perdido en la Ciudad de México y hablé un rato con él. En un vuelo a Dar es Salaam, un chino sentado a mi lado se puso a fumar y lo detuvieron al aterrizar. También he vivido un aterrizaje de emergencia. Me detuvo la policía portuguesa por algo que no hice (o tal vez sí).

He vendido dos empresas y he hundido otras tantas. He grabado tocando la guitarra y el bajo para un disco en un estudio profesional. Tuve un coche tan viejo que el señor de la grúa me saludaba de abrazo. Una vez cambié una bombilla con ayuda de ChatGPT.

Tengo la cabeza tan grande que si me hiciesen un sombrero de paja los burros comerían chocolate. Tengo las manos más suaves que las tuyas y estoy dispuesto a demostrarlo. Colecciono tarjetas de seguridad de aviones y no confío en nadie que disfrute la pizza con piña o use Crocs. Estoy escribiendo un libro y llevo más de la mitad.

Y todavía estoy empezando.

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